Oración para la noche de las velitas

Encendemos las velitas en honor de la Santísima Virgen María en la advocación de la “Inmaculada Concepción”.  Que cada vela encendida sea una plegaria hecha al cielo, a nuestra Santa Madre María: vamos a encenderlas pidiendo a la Santísima Virgen que pase bendiciendo nuestro hogar e interceda por nosotros para que Su Hijo Jesucristo, príncipe de la paz, conceda la reconciliación y la paz a todas las familias de Colombia.

Inmaculada Madre de Dios, Reina del cielo y la tierra, Madre de misericordia, abogada, intercesora y refugio de los pecadores: venimos hoy a ti con el ánimo de hacer una llamado a tu inmenso corazón, iluminado y movido por las gracias y favores que realizas a todos tus hijos, benevolencias hechas realidad por tu intercesión al Todo Poderoso, Padre de todo lo creado y que tu maternal bondad abundantemente nos ha obtenido del Tesoro Divino, hoy proponemos en ofrenda nuestros corazones en tus manos para que sean consagrados por tu hijo Jesús, Dios hecho hombre en la Tierra, en el interés de recibir tu ayuda madre divina en estos momentos en que las preocupaciones y las dificultades se hacen presentes en nuestra vida y que no nos dejan caminar por el sendero que tu hijo amado nos enseñó.

Oh Virgen santísima, te entregamos nuestra plegaria, en presencia de los coros de los ángeles y de todos los santos; para que tu Virgen de la Inmaculada Concepción consagres en nuestro nombre a Jesús nuestra intención, por la filial confianza que tenemos en ti, estamos seguros de que harás lo posible para que salgamos de nuestras dificultades, siempre con el ánimo de buscar en nuestro camino y nuestra vida el bien para nosotros, en la bendición de tu mano hacia nosotros, Amen.
 

Oración para la cena de Navidad

Noche santa, noche apacible, noche maravillosa.


Hoy los cristianos recordamos una gran alegría, Dios se ha hecho hombre como nosotros para reconducir nuestro camino al Padre celestial.  Jesús ha nacido en la pobreza de un pesebre, lugar en el que ninguno se siente ni dueño ni forastero; allí cabemos todos, ricos y pobres, niños y ancianos, alegres y tristes; todos hemos sido convidados para encontrar en medio de la oscuridad la Luz que ha venido de lo alto.  Viene a nuestra memoria el coro de los ángeles que al invitar a los pastores cantaba: “¡Gloria de Dios en el cielo! Y en la tierra paz a los hombres que aman al Señor”, la creación entera rinde un homenaje de adoración al Rey de reyes y al Señor de señores.  

 

Señor y Dios nuestro, has venido, nuevamente esta noche a traernos el anuncio de la Buena Noticia.
Estamos aquí, en torno a esta mesa, reunidos para celebrar juntos.
Te pedimos nos bendigas, nos protejas y nos des un corazón bueno y generoso, capaz de perdonar y de pedir perdón.
Enséñanos a ser familia, a amar más, a escucharnos más.
Enséñanos a compartir el pan y la amistad.
Que tu anuncio de Vida calle las voces de la muerte.
Que la esperanza sea semilla que crece entre nosotros.
Protege a todos los que esta noche atraviesan una situación difícil y dolorosa.
Cuida de los que están solos y desorientados.
Sana en el corazón de los hombres los odios.
Abre nuestro corazón a tu presencia.
Danos tu paz para vivir una feliz y santa Navidad. Amén.
 

Oración para la última noche del año y el inicio del año nuevo

Ha terminado este año y quiero darte gracias por todo aquello que recibí de Ti. Gracias por la vida y el amor, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.


Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y las que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría. Pero también, Señor, hoy quiero pedirte perdón; perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.


Iniciado un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo Tú sabes si llegaré a vivirlos. Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz. Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.


Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones, y las deje a mi paso. Lléname de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poco de Ti. Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén